sábado, 28 de mayo de 2016

Comprende por qué eres desdichado (Del Libro Alegría de OSHO)

Comprende por qué eres desdichado
(Del Libro Alegría de OSHO)



Intenta comprender por qué eres desdichado. Muchas personas vienen a mí y me cuentan que son
desdichadas y quieren que les enseñe a meditar. Yo digo que lo primero es comprender por qué se es desdichado. Si no eliminas esas causas básicas de tu infelicidad, podrás meditar, pero no te ayudará mucho, porque las causas básicas seguirán ahí.
Una mujer podría haber sido una bailarina fantástica y está en una oficina, fichando. No le queda tiempo para el baile. Alguien podría haber
disfrutado bailando bajo las estrellas, pero ahora se dedica a engrosar su cuenta bancaria. Y estas personas dicen que son infelices: «Enséñame
una forma de meditación que pueda seguir». Puedo enseñarla, pero ¿qué conseguirá con esa meditación? ¿De qué servirá? Seguirán siendo las
mismas personas, acumulando dinero, compitiendo en el mercado. La meditación puede ayudarlas a estar un poco más relajadas para que hagan esas tonterías incluso mejor.
Puedes repetir un mantra, puedes hacer cierto tipo de meditación; puede ayudarte un poquito en esto o aquello, pero sólo puede ayudarte a seguir siendo lo que eres. No es una transformación.
Por tanto, mi propuesta es para los realmente osados, para los temerarios que están dispuestos a cambiar su forma de vida, que están dispuestos a jugárselo todo porque en realidad no hay nada que jugarse: sólo su felicidad, su infelicidad. Pero la gente se aferra incluso a eso.
He oído contar esto:

En un remoto campo de entrenamiento, un escuadrón de reclutas acababa de volver a su alojamiento tras un día de marcha bajo el ardiente
sol.
-¡Qué vida ésta! -dijo un soldado novato-. A kilómetros de cualquier parte, un sargento que se cree Atila, sin mujeres, sin alcohol, sin
permisos... y para colmo, mis botas son dos números más pequeñas.
-No tienes por qué aguantar eso, tío -dijo un compañero-. ¿Por qué no te pones otras botas?
-¿Para qué? -replicó el otro-. ¡Quitármelas es el único placer que tengo!

¿Cuándo se da la Felicidad? (Del libro Alegría de OSHO)

¿Cuándo se da la Felicidad?
(Del libro Alegría de OSHO)


La felicidad se da cuando encajas en tu vida, cuando encajas tan armoniosamente que hagas lo que hagas te proporciona alegría. Entonces
te das cuenta de que la meditación va tras de ti. Si amas el trabajo que haces, si amas tu modo de vida, eres una persona de meditación.
Entonces nada te distrae. Cuando las cosas te distraen, eso simplemente demuestra que en realidad no te interesan esas cosas.
El maestro no para de decir a los niños: «¡Prestadme atención! ¡Estad atentos!». Los niños prestan atención, pero su atención se centra en
otra cosa. Hay un pájaro cantando a todo volumen junto al edificio del colegio, y el niño está atento al pájaro. No se puede decir que no esté atento, que no sea meditativo, que no esté profundamente concentrado... ¡Claro que sí! Aún más: se ha olvidado por completo del maestro y del
problema de aritmética que éste escribe en la pizarra. El niño está totalmente ajeno a eso, completamente poseído por el pájaro y su canto.
Pero el maestro dice: «¡Presta atención! ¿Qué haces? ¡No te distraigas!».
En realidad, es el maestro quien está distrayendo al niño. El niño presta atención de una forma natural. Es feliz escuchando el canto del pájaro. El maestro lo distrae, le dice: «No estás prestando atención», y
eso es mentira. El niño está prestando atención. Si el pájaro lo atrae más, ¿qué puede hacer? El maestro no lo atraía tanto, la aritmética no tenía
tanto encanto.
No se nos pone en la tierra para ser matemáticos. Hay unos cuantos niños a los que no les interesará el pájaro; ya puede aumentar de volumen su canto que ellos seguirán prestando atención a la pizarra. La aritmética es para ellos. Tienen una meditación, un estado meditativo natural, cuando se trata de las matemáticas.
Nos han hecho distraernos con preocupaciones nada naturales: el dinero, el prestigio, el poder. Escuchar a los pájaros no te proporcionará dinero. Escuchar a los pájaros no te va a proporcionar prestigio ni poder.
Contemplar una mariposa no te va a ayudar ni económica, ni política ni socialmente. Esas cosas no son lucrativas, pero esas cosas te hacen feliz.
Un verdadero ser humano obtiene el valor para seguir delante de las cosas que le hacen feliz. Dice: «He elegido mi camino, he elegido los
pájaros, las mariposas y las flores. No puedo ser rico, pero no importa.
Soy rico porque soy feliz». Pero los seres humanos se han vuelto locos.

El ser humano se ha vuelto completamente loco. El pez te está atrapando y arrastrándote; tú no estás atrapando el pez. En cuanto ves dinero, dejas de ser tú mismo. En cuanto ves poder, prestigio, dejas de ser tú mismo. En cuanto ves respetabilidad, dejas de ser tú mismo. Te olvidas inmediatamente de todo, te olvidas de los valores intrínsecos de tu vida, tu felicidad, tu alegría, tu gozo. Siempre eliges algo del exterior y lo intercambias con algo del interior. Ganas lo exterior y pierdes lo interior.
Pero ¿qué vas a hacer? Incluso si tienes el mundo entero a tus pies pero te has perdido a ti mismo, incluso si has conquistado todas las riquezas del mundo y has perdido tu tesoro interior, ¿qué vas a hacer con todas tus riquezas? Eso es la infelicidad.
Si tienes que aprender algo, es a estar alerta, a ser consciente de tus motivaciones internas, de tu destino interior. Nunca lo pierdas de vista, o
serás desgraciado. Y cuando seas desdichado, la gente te dirá: «Medita y serás feliz». Te dirán: «Reza y serás feliz; ve al templo, sé religioso, hazte
cristiano o hindú y serás feliz». Tonterías. Sé feliz, y después vendrá la meditación. Sé feliz, y la religiosidad vendrá después. La felicidad es la
condición fundamental.

Nadie Cree en la Felicidad (Del libro Alegría de OSHO)

Nadie Cree en la Felicidad
(Del libro Alegría de OSHO)


Nadie cree en la felicidad. Parece que el hombre no puede ser feliz.
Si hablas de tu depresión, de la tristeza, de la infelicidad, todo el mundo se lo cree; parece algo natural. Si hablas de tu felicidad, nadie te cree; parece algo antinatural.
Tras cuarenta años de investigaciones sobre la mente humana,
Sigmund Freud, que trabajó con miles de personas y estudió miles de mentes perturbadas, llegó a la conclusión de que la felicidad es algo ficticio, que el ser humano no puede ser feliz. Como mucho, podemos hacer las cosas un poco más agradables, pero nada más. Como mucho, podemos disminuir un poco la infelicidad, pero lo que se dice ser feliz, a eso el hombre no puede llegar.
Parece muy pesimista... pero si nos fijamos en la humanidad, ésa parece ser la situación; parece que realmente es así. Sólo los seres humanos son infelices. Algo va mal en lo más profundo.
Os lo digo por propia experiencia: los seres humanos pueden ser felices, más felices que las aves, más felices que los árboles, más felices que las estrellas, porque los seres humanos tenemos algo que no tiene ninguna ave, ningún árbol, ninguna estrella. Tenemos consciencia. Pero al tener consciencia, existen dos alternativas: llegar a la felicidad o a la infelicidad. Tú eliges. Los árboles son felices porque no pueden ser infelices. Su felicidad no es una cuestión de libertad; tienen que ser felices. No saben ser infelices; no tienen otra posibilidad. Los pájaros que trinan en los árboles no son felices por decisión propia; sencillamente son felices porque no conocen otra cosa. Su felicidad es inconsciente, natural.
Los humanos pueden ser tremendamente felices y tremendamente infelices, y son libres de elegir. Esa libertad es peligrosa, esa libertad es arriesgada, porque tú eres el único responsable.
La gente va en busca de la meditación. Necesitáis la meditación únicamente porque no habéis elegido ser felices.En cuanto te decides por la felicidad, en cuanto decides que vas a ser feliz, no te hace falta la meditación. Entonces la meditación empieza a surgir por sí misma. 
Si hay tantas religiones es porque hay muchas personas infelices.
Una persona feliz no necesita ninguna religión; una persona feliz no necesita templos ni iglesias, porque para una persona feliz el universo entero es un templo, la existencia entera es una iglesia. La persona feliz no se dedica a la religión porque su vida entera es religiosa. Cuanto se hace con felicidad es una oración: tu trabajo se transforma en culto, turespiración misma es una maravilla, una gracia. 
 

miércoles, 6 de abril de 2016

Vivir cada dia como si fuera el primero

Parece increíble que permanentemente perdamos la capacidad de apreciar las cosas simples, siempre cada segundo de nuestra existencia es un gran milagro. Podríamos apreciar todos los días la belleza de las cosas simples y cotidianas y así sería un redescubrimiento de nuestras vidas y nuestros valores.
Debemos tomarnos un tiempo para darnos cuenta de lo que nos estamos perdiendo por vivir aceleradamente, esperando cosas del futuro y no apreciando todo lo que tenemos en este momento en su totalidad. 
Estamos rodeados de cosas hermosas, comencemos a enfocarnos en eso.

viernes, 29 de enero de 2016

La importancia de «cancelar» (Del Libro Atrevete a ser tu Maestro de Suzanne Powell)

La importancia de «cancelar»
(Del Libro Atrevete a ser tu Maestro de Suzanne Powell)
 
Ahora que conocemos la existencia del poder de la mente, de las palabras y de todo lo que podamos imaginar en un instante y las consecuencias de todo ello, necesitamos una herramienta inmediata para eliminar aquello que hayamos dicho o imaginado, a fin de que no se manifieste en nuestra realidad. Como ya somos conscientes del poder que tienen las palabras, cuando digamos algo que no queremos que se proyecte en nuestras vidas y nos demos cuenta de ello en el momento, podemos pronunciar en nuestra mente o en voz alta la palabra «cancelar» y rectificar a continuación la frase o la palabra pronunciada. Digo, por ejemplo: «Mi vida es un desastre». Luego pienso: «¿Realmente quiero vivir una vida desastrosa?». La respuesta es «no», por lo tanto digo «cancelar» y rectifico: «Mi vida es una maravilla».
Lo creas o no, da igual en ese momento. Lo primero es la palabra, al igual que en la creación descrita en la Biblia «primero fue el Verbo». Si decidimos transformar nuestra existencia decretando que mi vida es de determinado modo, ya nos estamos alineando con ese estilo de vida. Por ejemplo, si digo: «Quiero encontrar el amor», tendré la experiencia de «querer» el amor, pero no viviré el amor en sí mismo. Por lo tanto, cambio la expresión «quiero encontrar el amor» por «vivo en el amor». Y sitúo el amor en la cúpula del palacio, y bajo esa cúpula de amor se suceden y se desarrollan todas mis experiencias. Cuando eso ocurre, todas las experiencias vividas son la expresión del amor.

Proceso de Creación (Del Libro Atrevete a ser tu Maestro de Suzanne Powell)

Proceso de Creación
(Del Libro Atrevete a ser tu Maestro de Suzanne Powell)
 
El hecho de atreverme a ser yo misma me permitió ser mi propia maestra con todas las consecuencias. El secreto reside en dar el paso, en tirarte a la piscina ciegamente porque lo sientes desde tu Ser más profundo, desde tu alma. De alguna forma sabes qué es lo que debes hacer; a pesar de lo que la mente diga, tú sabes cuál es tu propósito y tu misión interior, y ese es el impulso que hay que seguir. Así que me lancé y empezó el efecto dominó. Cuando llevas a cabo tu propósito con pasión, con amor, con total convicción, con todo tu Ser y desde tu verdadera esencia, se lo transmites a los demás. Ocurre lo mismo cuando una sonrisa se te contagia y no puedes evitarlo. Te conviertes en un faro que ilumina y atrae a los demás, no para ser su maestro, sino para que se despierte su maestro interior, su luz interna y su cristalina mirada. Se activa una espiral de vibración que contagia a todo lo que es atraído hacia ella.
Si sientes pasión por tu objetivo, tu meta, tu propósito, alinéate con la absoluta certeza de que eso es lo que quieres en ese instante. De ese modo, toda tu intención se vuelca en esa experiencia. Ocurre cuando la espiral de fuerza se activa y el universo te ofrece más y más de lo mismo, aunque siempre hay que tener la mente abierta y estar dispuestos a cambiar a cada instante. Siempre recalculando, adaptándote a lo nuevo, porque todo se transforma en ese ciclo de cambio continuo.
Solo existe el presente. El eterno ahora. Y puede que en este presente sientas que te apetece hacer algo diferente. Pero todo cambia en nuestro interior. Siempre estamos en un constante proceso de cambio. Es el principio universal que todo lo mueve. Así, todo se modifica a cada instante. Por eso tenemos que ser como niños. Cuando dicen: «Ahora quiero esto, y ahora lo otro», les regañamos, y sin embargo ellos saben perfectamente lo que no quieren. Solo muestran de forma natural lo que desean. Cuando sentimos muy claro lo que no queremos, vamos por buen camino. Todo se esclarece a medida que caminamos y trascendemos.
 
No enfoques tu atención sobre lo que no quieres, pues el universo lo expandirá y te dará más de lo que no deseas, pues no sabe interpretar el «no». 
 
 

jueves, 28 de enero de 2016

Ser Conscientes (Del Libro Atrevete a ser tu Maestro de Suzanne Powell)

 Ser Conscientes
(Del Libro Atrevete a ser tu Maestro de Suzanne Powell)

Primero hay que tomar conciencia de nuestros pensamientos para luego ser conscientes de nuestras palabras, herramientas importantes para la cocreación de nuestra vida. Tal como uno piensa que será su vida, así será. Si nuestros pensamientos son puros, libres de juicios, de alta vibración y llenos de entusiasmo, ilusión y alegría, así de pura será también nuestra existencia.
Si pronuncio una palabra, esta se convierte en vibración, en energía, en conducta y en acción, es decir, en aquello que se puede palpar, sentir, percibir. Las palabras, al igual que los pensamientos, están cargadas de vibración. Una vez se emiten, salen al exterior, al universo, y regresan a nosotros. Siempre, sí, siempre. Por lo tanto, hay que tomar conciencia del poder de la palabra y del poder del pensamiento. Si tú lo dices, así será. Por tanto, cuidado con lo que piensas y con lo que dices.
Cuando vas tomando conciencia de tu vida, empiezas a ser consciente, a ser zen. Saber lo que piensas, lo que dices, cómo actúas, es ser zen. Cuántas veces uno crea su propio infierno por su inconsciencia. Por no ser conscientes de las palabras podemos crear un conflicto o condicionar nuestro programa para vivir anclados al sufrimiento.
A menudo se utilizan sin pensar frases ya hechas. Por ejemplo: «La comida está que te mueres», «Mi vida es un desastre», Si comes ese helado te vas a sentir fatal».... A una persona consciente eso le haría rechinar los dientes... ¡No pronuncies este tipo de frases tan a la ligera! Cuando empleamos estas expresiones,
generamos una sentencia que imponemos al otro o a nosotros mismos, porque lo que deseamos para los demás lo estamos deseando también para nosotros mismos.
Esto me hace pensar en los correos electrónicos que circulan en cadena, como esos que dicen: «Reenvía este correo a veinte personas o serás muy desgraciado». Y para colmo indican que lo tienes que hacer en los próximos veinte minutos. Automáticamente la persona que recibe uno de estos correos piensa, por si acaso es verdad: «Lo voy a hacer». Y cuando se lo ha enviado a veinte personas de su lista de contactos, se relaja y piensa: «¡Uf! ¡Qué peso me he quitado de encima!». Pero lo que ha hecho ha sido proyectar ese miedo o esa emoción a veinte personas más –y de rebote a miles–, ya sea de forma consciente o inconsciente. Si una persona no lo reenvía, se siente culpable por ello, y en consecuencia enferma, ¿quién es el responsable? Si tú has participado de alguna manera, por mínima que sea, debes asumir parte de la responsabilidad dentro de tu programa, y has de saber que con esa acción has generado una deuda y un karma.
Si nos envían algún correo en cadena, no debemos ni creerlo ni aceptar ninguna responsabilidad, excepto la de cortar dicha cadena, que puede contener creencias o palabras que siembran temor y daño. Personalmente yo respondo conscientemente a la persona que me ha enviado el correo para que sepa lo que acaba de hacer y de paso la invito a que vea mis vídeos sobre el karma. La palabra escrita o pronunciada tiene la misma fuerza que el propio pensamiento. Por esta razón debemos ser en todo momento conscientes de lo que pensamos, lo que decimos y lo que escribimos. Esto debe aplicarse a mí en dos sentidos: como persona y como autora, ya que debo procurar que todo lo que escribo sea un beneficio para quienes me leen y no una carga.