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lunes, 28 de septiembre de 2015

TRANSMUTACIÓN MENTAL ( Del Libro El Kybalio de los Tres iniciados)

TRANSMUTACIÓN MENTAL
( Del Libro El Kybalio de los Tres iniciados)

«La mente así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.»
                                                       El Kybalion.

Como indicamos anteriormente, los hermetistas fueron los verdaderos creadores de la alquimia, de la astrología y la sicología, habiendo sido Hermes el fundador de esas escuelas de pensamiento.
De la astrología ha derivado la astronomía moderna; de la alquimia ha surgido la química y de la sicología mística la sicología moderna. 
Las inscripciones grabadas en las piedras y monumentos de Egipto prueban concluyentemente que los antiguos poseían el más perfecto conocimiento acerca de la astronomía.
Tampoco debe suponerse que ignoran la química, pues los fragmentos de antiguas escrituras descubiertas muestran que estaban muy familiarizados con las propiedades químicas de los cuerpos.
En una palabra, sus teorías respecto a la física han sido posteriormente verificadas y confirmadas por los últimos descubrimientos de la ciencia moderna, sobre todo en lo que se refiere a la constitución de la materia.
Lejos de ignorar los llamados modernos descubrimientos psicológicos, los egipcios estaban muy al corriente de todo ello, especialmente en ciertas ramas que ignoran completamente las escuelas modernas, y sobre todo en «ciencia psíquica», la que tanto está confundiendo a los psicólogos de hoy en día, y haciéndoles confesar al fin que, «después de todo, bien puede haber algo de cierto en ello». 
Lo cierto es que, además de la química, astronomía y sicología (esto es, la sicología en su aspecto de función cerebral), los antiguos poseían un conocimiento trascendental de la astronomía que se
llamó alquimia y de la sicología trascendental titulada sicología mística. Y no solamente poseían este conocimiento interno, sino también el externo, siendo este último el único que conocen los
hombres de ciencia modernos. Entre los muchos aspectos y tópicos de conocimientos secretos de los hermetistas se encuentra lo que se conoce como «transmutación mental» 
«Transmutación» es el término generalmente empleado para designar el antiguo arte de transmutar
los metales, especialmente los de poco valor, en oro. La palabra «transmutar» significa «cambiar de naturaleza, de sustancia y de forma, convirtiéndose en otra; transformarse en otra cosa»
(Webster). Y de acuerdo con esa definición, «transmutación mental» significa el arte de transformar o cambiar los estados, cualidades, formas, condiciones mentales etc., en otros. 
La transmutación alquímica en el plano mental es tan importante en sus efectos que de ser conocida sería uno de los estudios más importantes para el hombre.
El primero de los siete principios herméticos es el de mentalismo, que afirma que «el TODO es mente, que el universo es mental», lo que significa que la única realidad que se oculta tras todo cuanto existe es mente; y el universo en sí mismo es una creación mental, esto es, existe en la mente del TODO. Consideraremos este principio en las sucesivas lecciones, pues ahora vamos a estudiar
sus efectos, suponiendo que dicho principio fuera cierto.
Si el universo es de naturaleza mental, entonces la transmutación mental debe ser el arte de cambiar o transformar las condiciones del universo, trátese de la materia, de la energía o de la mente.
Es muy cierto que nadie, excepto los alquimistas mentales más avanzados, han alcanzado el
grado de poder necesario para dominar las condiciones físicas más densas, tales como los elementos de la naturaleza, la producción y cesación de las tempestades, la producción y cesación de terremotos u otros fenómenos físicos de cualquier clase, pero que tales hombres existieron y que existen es una cosa que no duda ningún ocultista, sea de la escuela que sea.
El que practica la transmutación mental trabaja en ese plano, transformando condiciones y estados
mentales en otros, de acuerdo con fórmulas más o menos eficaces. Los varios «tratamientos»,
«afirmaciones», «autosugestiones», etc., de las escuelas mentalistas no son más que esas mismas fórmulas (muy a menudo imperfectas y empíricas), del arte hermético. La mayoría de los que las practican son unos ignorantes comparados con los antiguos Maestros, porque no poseen el conocimiento fundamental sobre la cual está basada esa operación.
No solamente los estados mentales de uno mismo pueden ser transmutados según los métodos herméticos, sino que también puede hacerse esto con la mentalidad de los demás y, efectivamente,
todos sufrimos transformaciones mentales de cualquier índole, inconscientemente, por lo general, pero a veces conscientemente, cuando comprendemos algo acerca de las leyes y principios que los rigen, y sobre todo cuando los demás ignoran los medios de protegerse a si mismos.
 

-El principio de Generación (Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

-El principio de Generación

(Del libro El Kybalion de los tres iniciados)
 «La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se
manifiesta en todos los planos.»
                                                                                 El Kybalion.
Este principio encierra la verdad de que la generación se manifiesta en todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino. Esto es verdad, no solamente en el plano físico, sino
también en el mental y en el espiritual. En el mundo físico este principio se manifiesta como «sexo», y en los planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre el mismo.
Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este principio. La comprensión del mismo ilumina muchos de los problemas que tanto han confundido la mente de los hombres. Este principio creador obra siempre en el sentido de «generar», «regenerar» y «crear». Cada ser contiene en sí mismo los dos elementos de este principio. Si deseáis conocer la filosofía de la creación, generación y regeneración mental y espiritual, debéis estudiar este principio hermético, pues él contiene la solución de muchos de los misterios de la vida. 
Si querés leer más al respecto





jueves, 24 de septiembre de 2015

-El principio de Causa y Efecto (Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

-El principio de Causa y Efecto

(Del libro El Kybalion de los tres iniciados)
«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no
es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.»
                                                             El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo ocurre conforme a la Ley. que nada ocurre casualmente y que todo ocurre conforme a la Ley.
La suerte es una palabra vana, y si bien existen muchos planos de causas y efectos, dominando
los superiores a los inferiores, aun así ninguno escapa totalmente a la Ley. Los hermetistas conocen
los medios y los métodos por los cuales se pude ascender más allá del plano ordinario de causas y
efectos, hasta cierto grado, y alcanzando mentalmente el plano superior se convierten en causas en vez de efectos.

-El principio de ritmo (Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

-El principio de ritmo

(Del libro El Kybalion de los tres iniciados) 

«Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo
se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento
hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.»

                                                                                  El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilación de péndulo entre los dos polos que existen de acuerdo
con el principio de polaridad.
Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos, animales, mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y, finalmente, en los estados mentales del hombre, y es con frecuencia a esto último que creen los hermetistas que este principio es el más importante. Los hermetistas han descubierto este principio, encontrándolo de aplicación universal, y han asimismo descubierto ciertos métodos para escapar a sus efectos, mediante el empleo de las fórmulas y métodos apropiados. Emplean para ello la
ley mental de neutralización. No pueden anular el principio o impedir que opere, pero han aprendido a eludir sus efectos hasta un cierto grado, grado que depende del dominio que se tenga de dicho
principio. Saben como usarlo, en vez de ser usados por él. En este y en otros parecidos métodos consiste la ciencia hermética. El Maestro se polariza a sí mismo en el punto donde desea quedarse, y
entonces neutraliza la oscilación rítmica pendular que tendería a arrastrarlo hacia el otro polo.


Si querés leer más al respecto.
Ver el principio del Ritmo del libro Metafísica 4 en 1 de Conny Méndez.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

-El principio de Polaridad (Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

-El principio de Polaridad
(Del libro El Kybalion de los tres iniciados) 

«Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son
lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.»

                                                        El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que todo es dual; todo tiene dos polos; todo su par de opuestos,
afirmaciones que son de otros tantos axiomas herméticos. Explica y dilucida las antiguas paradojas que han dejado perplejos a tantísimos investigadores, y que literalmente decían: «La tesis y la antítesis son idénticas en naturaleza, difiriendo sólo en grado»; «los opuestos son idénticos en realidad, diferenciándose en su gradación»; «los pares de opuestos pueden conciliarse, los extremos se tocan»; «todo es y no es al mismo tiempo», «toda verdad no es sino media verdad»; «toda verdad es medio falsa», etc. Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los «opuestos» no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos. El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella.
El mismo principio se manifiesta en la «luz» y la «oscuridad», las que, en resumen, no son sino la misma cosa, siendo ocasionada la diferencia por la diversidad de grado entre los dos polos del fenómeno.
El «Bien» y el «Mal» no son sino los polos de
una misma y sola cosa, y el hermetista comprende y conoce perfectamente el arte de transmutar el
mal en el bien aplicando inteligentemente el principio de polaridad. En una palabra, el «arte de polarizar » se convierte en una fase de la alquimia mental, conocida y practicada por los antiguos y modernos Maestros herméticos. La perfecta comprensión de este principio capacita para cambiar la propia polaridad, así como la de los demás, si uno se toma el tiempo y estudia lo necesario para dominar este arte.

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-El principio de Vibración (Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

-El principio de Vibración
(Del libro El Kybalion de los tres iniciados) 
«Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.»

                                                           El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que todo está en movimiento, de que nada permanece inmóvil.
Este principio explica las diferencias entre las diversas manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente y aun del mismo espíritu, las que no son sino el resultado de los varios estados vibratorios.
Desde el TODO, que es puro espíritu, hasta la más grosera forma de materia, todo está en vibración: cuanto más alta es esta, tanto más elevada es su posición en la escala.
Una perfecta comprensión de este principio habilita
al estudiante hermético a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás.
Los Maestros también emplean este principio para conquistar los fenómenos naturales. «El que
comprenda el principio vibratorio ha alcanzado el cetro del poder», ha dicho uno de los más antiguos
escritores.

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-El principio de Correspondencia (Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

-El principio de Correspondencia
(Del libro El Kybalion de los tres iniciados) 

«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.»

                                                                           El Kybalion.
Este principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del ser y de la vida y afirma: «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba»
Hay muchos planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esa ley de correspondencia a ellos, mucho de lo que de otra manera nos sería incomprensible se hace claro a nuestra conciencia. Este principio es de aplicación universal en los diversos
planos, mental, material o espiritual del Kosmos: es una ley universal.
Los antiguos hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes auxiliares de la mente, por cuyo intermedio
se puede descorrer el velo que oculta lo desconocido a nuestra vida.
De igual manera que el comprender los principios de la geometría habilita al hombre para medir el diámetro, órbita y movimiento de las más lejanas estrellas, mientras permanece sentado en su observatorio, así también el conocimiento del principio de correspondencia habilita al hombre a razonar inteligentemente de lo conocido o lo desconocido; estudiando la mónada se llega a comprender al arcángel.
Si querés leer más al respecto

El principio del Mentalismo, (Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

-El principio de mentalismo
(Del libro El Kybalion de los tres iniciados)

«El TODO es Mente; el universo es mental.»
                                                      

                                                         El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que «todo es mente». Explica que el TODO, que es la realidad
sustancial que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo
los nombres de «universo material», «fenómenos de la vida», «materia», «energía», etc., y en una
palabra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y viviente.
Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO
en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Este principio, al establecer la naturaleza mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos mentales y psíquicos que tanto han preocupado la atención del público, y que sin tal explicación no son comprensibles y desafían
toda hipótesis científica.

La comprensión de este principio hermético de mentalismo habilita al individuo a realizar y conocer la ley que rige el universo mental, aplicándola a su bienestar y desarrollo.
El estudiante de la Filosofía Hermética puede emplear conscientemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas.

Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la fuerza y de la materia, y el cómo y el porqué todas estas están subordinadas al dominio de la mente.

Si querés leer mas al respecto
Ver principio del Mentalismo del Libro metafísica 4 en 1 de Conny Méndez

Los Siete Principios herméticos

LOS SIETE PRINCIPIOS HERMÉTICOS
(Del Libro El Kybalion de los tres iniciados)
 



«Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par.»
                                                   El Kybalion.
 

Los siete principios sobre los que se basa toda la Filosofía Hermética son los siguientes:
 

1. EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.
2. EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.
3. EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN.
4. EL PRINCIPIO DE POLARIDAD.
5. EL PRINCIPIO DE RITMO.
6. EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO.
7. EL PRINCIPIO DE GENERACIÓN.

Quién es Hermes Trimegisto? (Del libro el Kybalion de los Tres iniciados)

 Quién es Hermes Trimegisto?
(Del libro el Kybalion de los Tres iniciados)



Desde el antiguo Egipto han venido las enseñanzas fundamentales y secretas que tan fuertemente
han influido en los sistemas filosóficos de todas las razas y de todos los pueblos, durante centurias
enteras. El Egipto, la patria de las pirámides y de la Esfinge, fue la cuna de la Sabiduría Secreta y de
las doctrinas místicas. Todas las naciones han sacado las suyas de sus doctrinas esotéricas.
Conocimientos que sólo eran transmitidos a los que estaban preparados para participar de lo oculto.
Fue también en el antiguo Egipto donde vivieron los tan grandes adeptos y Maestros que nadie
después ha sobrepasado, y que rara vez han sido igualados en las centurias que han transcurrido desde los tiempos del Gran Hermes. El Egipto fue la residencia de la Gran Logia de las fraternidades
místicas. Por las puertas de su templo entraron todos los neófitos que, convertidos más tarde en
Adeptos, Hierofantes y Maestros, se repartieron por todas partes, llevando consigo el precioso conocimiento que poseían y deseando hacer partícipe de él a todo aquel que estuviera preparado para recibirlo. Ningún estudiante de ocultismo puede dejar de reconocer la gran deuda que tiene contraída con aquellos venerables Maestros de Egipto.


Después de haber transcurrido muchos años desde su muerte (la tradición afirma que vivió trescientos
años), los egipcios lo deificaron e hicieron de él uno de sus dioses, bajo el nombre de Thoth.
Años después los griegos hicieron también de él otro de sus dioses y lo llamaron «Hermes, el dios
de la sabiduría». Tanto los griegos como los egipcios reverenciaron su memoria durante centurias enteras, denominándole el «inspirado de los dioses», y añadiéndole su antiguo nombre «Trismegisto», que significa «tres veces grande». Todos estos antiguos países lo adoraron, y su nombre era sinónimo de «fuente de sabiduría».

Aun en nuestros días usamos el término «hermético» en el sentido de «secreto», «reservado», etc., y esto es debido a que los hermetistas habían siempre observado rigurosamente el secreto de sus enseñanzas. Si bien entonces no se conocía aquello de «no echar perlas a los cerdos», ellos siguieron su norma de conducta especial que les indicaba «dar leche a los niños y carne a los hombres», cuyas máximas son familiares a todos los lectores de las escrituras bíblicas, máximas que, por otra parte, habían sido ya usadas muchos siglos antes de la Era Cristiana.
Y esta política de diseminar cuidadosamente la verdad ha caracterizado siempre a los hermetistas,
aun en nuestros días. Las enseñanzas herméticas se encuentran en todos los países y en todas las
religiones, pero nunca identificada con un país en particular ni con secta religiosa alguna.