sábado, 4 de junio de 2016

Sé más corazón y menos cabeza (Del Libro Alegría de OSHO)

Sé más corazón y menos cabeza
(Del Libro Alegría de OSHO) 
 
 
Sé más corazón y menos cabeza. La cabeza es solamente una parte
de ti; el corazón, en el sentido que yo le doy a la palabra, es todo tu ser.
El corazón es tu totalidad, de modo que cuando funcionas en tu totalidad funcionas con el sentimiento. Cuando funcionas parcialmente, lo haces con la cabeza.
Observa a un pintor pintando; ésa es la diferencia entre un verdadero artista y un técnico. Si el pintor es un simple técnico que
conoce la técnica de la pintura, que sabe cómo hacer las cosas, que sabe de colores, pinceles, lienzos y que ha realizado el aprendizaje, funcionará con la cabeza. Será un técnico. Pintará, pero sin poner todo de sí en la pintura. Observa a un verdadero artista que no es un técnico. Se ensimismará en la pintura, como borracho. No sólo pintará con la mano, ni sólo con la cabeza. Pintará con todo su ser, con las entrañas, participarán sus pies, su sangre, sus huesos, su médula, todo en él participará. Puedes observarlo, verlo, sentirlo, que está plenamente en su tarea, perdido. No existe nada más. Está borracho. En ese momento, deja de ser. No es un hacedor. La cabeza es hacedora. En ese momento de ensimismamiento absoluto, no es hacedor; es un conducto, como si el todo pintara a través de él.
Cuando te encuentras con un bailarín, un verdadero bailarín, no un
simple intérprete, verás que no baila. En él baila algo del más allá. Está completamente metido en ello. Cuando estás completamente metido en algo, vives el éxtasis. Cuando te metas parcialmente, seguirás siendo desdichado, porque una parte de ti se moverá al margen del todo. Se producirá una división, una escisión, una tensión, una angustia.
Si amas con la cabeza, tu amor no te proporcionará una experiencia
extática. Si meditas con la cabeza. Antes iba a nadar a un río, y me
encantaba. Siempre que volvía, me observaba un vecino mío y se daba cuenta de que estaba en éxtasis. Un día me preguntó:
-¿Qué ocurre? Siempre te veo ir al río, y te pasas allí horas nadando.
También voy a ir yo, porque pareces muy feliz.
Yo le dije:
-Por favor, no vayas. No lo entenderás, y el río se pondrá muy triste.
No, no vayas, porque tu motivación será una barrera. Nadarás, pero
estarás esperando a que te inunde esa sensación de felicidad. Nunca te ocurrirá, porque sólo ocurre cuando no eres.
Nadar puede ser meditación, como correr... cualquier cosa puede ser meditación si tú no eres. El éxtasis es algo del corazón, de la totalidad. Con «corazón» me refiero a la unidad orgánica, total.