sábado, 4 de junio de 2016

Pregunta 1: ¿Por qué no nos dejamos de sufrimientos, de ignorancia e infelicidad? ¿Cómo pueden ser dichosos y felices los seres humanos? (Del Libro Alegría de OSHO)

Pregunta 1:
¿Por qué no nos dejamos de sufrimientos, de ignorancia e
infelicidad? ¿Cómo pueden ser dichosos y felices los seres humanos?
(Del Libro Alegría de OSHO) 


EL SUFRIMIENTO PUEDE DARTE muchas cosas que no te da la
felicidad. Aún más; la felicidad te quita muchas cosas. La felicidad te quita todo lo que has tenido, todo lo que has sido; la felicidad te destruye. El sufrimiento nutre tu ego, y la felicidad es fundamentalmente un estado en el que no existe el ego. En eso radica el problema, el quid de la cuestión.
Por eso les resulta tan difícil a las personas ser felices. Por eso hay
millones de personas en el mundo que tienen que vivir en la desdicha..., que han decidido vivir en la desdicha. Proporciona un ego muy cristalizado. Desdichado, eres. Feliz, no eres. En la desdicha se produce la cristalización; en la felicidad te difuminas.
Si se comprende esto las cosas resultan muy claras. La desdicha te
hace especial. La felicidad es un fenómeno universal, no tiene nada de especial. Los árboles son felices, como son felices los pájaros y los demás animales. La existencia entera es feliz, salvo el hombre. Al ser desdichado, el hombre se convierte en algo muy especial, extraordinario.
Con la desdicha puedes llamar la atención de la gente. Siempre que
estás triste te hacen caso, te quieren, te comprenden. Todos cuidan de ti.
¿Quién querría hacerle daño a una persona desdichada? ¿Quién envidia a una persona desdichada?
Cuando estás enfermo, deprimido, los amigos vienen a verte, para
consolarte, para animarte. Cuando eres feliz, esos mismos amigos te
envidian. Cuando eres realmente feliz, descubrirás que el mundo entero se vuelve contra ti.
A nadie le gustan las personas felices, porque esas personas hieren
el ego de los demás. Los demás piensan: «Conque tú eres feliz y los
demás seguimos arrastrándonos en medio de la oscuridad, el sufrimiento, el infierno. ¿Cómo te atreves a ser feliz mientras nosotros sufrimos tanto?».
Observa tu desdicha y descubrirás cosas fundamentales. Te
proporciona respeto. La gente es más amable contigo, más comprensiva.
Si eres desdichado tendrás más amigos. Vivimos en un mundo muy
extraño; algo va mal. No debería ocurrir eso; la persona feliz debería tener más amigos. Pero sé feliz y verás cómo la gente te envidia y deja de ser amable. Se sienten engañados; tú tienes algo a lo que ellos no pueden acceder. ¿Por qué eres feliz? De modo que en el transcurso de los siglos hemos aprendido un sutil mecanismo para reprimir la felicidad y expresar el sufrimiento. Se ha convertido en nuestra segunda naturaleza.
Hay que abandonar ese mecanismo. Aprende a ser feliz, aprende a
respetar a las personas felices y a prestarles más atención. Sería un gran servicio a la humanidad. No seas demasiado comprensivo con las personas desgraciadas. Ayúdalas, pero no seas comprensivo. No les hagas pensar que la desdicha es algo que vale la pena. Dales a entender que las ayudas, pero no por respeto, sino simplemente porque se sienten tan mal.
Y no estarás haciendo nada; simplemente intentar sacar a esa persona de su desdicha, porque la desdicha es fea. Que esa persona comprenda lo fea que es la desdicha, que ser desdichado no es algo virtuoso, que no está prestando un gran servicio a la humanidad.
Sé feliz, respeta la felicidad y ayuda a la gente a comprender que la
felicidad es la meta de la vida. Siempre que veas a alguien dichoso,
respétalo; es una persona sagrada. Y siempre que notes que una reunión de personas es dichosa, festiva, considérala sagrada.