viernes, 31 de julio de 2015

Alimentación

Alimentación
(Del libro vivir de la tierra de Matías G. De Stefano)

Somos 70% Agua , el resto de nuestro ser, lo constituye el aire , la tierra, y el fuego. Para vivir en armonía, debemos lograr el equilibro entre estos 4 elementos que nos componen. Para esto, es primordial el agua , más que cualquier otra cosa, el agua es nuestro sustento. En todo proceso, ya sea físico o espiritual, necesitamos beber muchísima agua natural. Esto purifica todo nuestro ser, en todos los niveles.

La tierra se refiere al ingreso de minerales: sales, hierro, magnesio, calcio, elementos que fortalecen la parte densa de nuestro ser.

El aire, da vida a través de la Respiración. Todos solemos respirar con los pulmones, pero nadie nos ha enseñado desde pequeños la suma importancia de la respiración abdominal. Los pulmones respiran por tres partes: pectoral, costal y abdominal, y la más usada es la pectoral. Para que el aire nos alimente, debemos intentar que cada vez que respiramos, o al menos cada tantas respiraciones, llenemos primero todo el estómago, y luego la parte baja de los pulmones, la abdominal, siempre inhalando y exhalando por la nariz, liberando el aire de la misma forma, primero vaciando estómago, y luego pulmones. Así se purifica nuestro sistema neuronal y nervioso, y se revitaliza todo nuestro ser.

La presencia del fuego se encuentra en nuestra energía vital y magnetismo, vida que nosotros adquirimos del Sol. Por eso, la última e importantísima alimentación, es alimentarse de la Luz solar: se debe observar el sol fijamente, teniendo en cuenta que es una acción que sólo se aconseja hacer durante los primeros 10 a 15 minutos en que el sol sale del horizonte (incluyendo toda la salida) y los últimos 10 a 15 minutos en la puesta (incluyéndola), horarios en que la luz no daña la retina.


Ejercicio:


Si no es posible todos los días, de vez en cuando o una vez a la semana, observar la salida del sol, muy fijamente, respirando profundamente con el abdomen, los 15 minutos. Luego, desayunar con un vaso de agua caliente o tibia, para purificar el cuerpo físico, y comer algunos frutos secos, eso todas las mañanas.

Una vez que nos acostumbremos a este ejercicio, nuestro propio cuerpo, a los segundos de acabar los frutos secos, nos dirá qué necesitamos comer: si carne, verduras, pescado, pizza, hamburguesa, pasta, o nada … Respetar cualquiera de estas indicaciones